Joaquín Ivars

eNvoluciones

19 septiembre de 2026, 20h 

La exposición contiene, en palabras del artista:  “obras “claras y distintas” generadas durante décadas que se muestran intercaladas y solapadas con obras muy recientes y otras inéditas o proyectos sin realizar, para ponerlo todo al servicio de lo que llamo “campos operativos” (composiciones dinámicas, contingentes, de ámbitos más amplios y perfiles mucho más borrosos que los de las obras que los van componiendo). El entrelazamiento de obras, sus superposiciones, los proyectos, los trayectos gráficos, etc., y el modo de montaje expositivo (con cierto aire escénico, multifocal, en ocasiones de carácter diagramático o de bloc de notas “iluminado” o de cuaderno de campo o de anómalo tableau vivant, configurado por numerosos audiovisuales, fotografías, documentos, grafos…) desfigura a su vez la claridad y distinción de esas obras “primeras” hacia la producción de conjuntos de contornos menos precisos pero más amplios.”

eNvoluciones. Joaquín Ivars, septiembre, 2026

(eNvoluciones: llamo así a las múltiples evoluciones no lineales sino envolventes, acumulativas, orientadas hacia un devenir multidimensional e indeterminado, en continua reconfiguración y articulación compleja, diríamos retroprogresiva y en todas direcciones, tanto de los modos de producción de los fenómenos vitales como de sus ámbitos de acción y comprensión, por ejemplo, en las intersecciones del arte, el pensamiento o la ciencia.)

eNvolucionar pues en medio de las vidas y de los trayectos, en medio del sinsentido y de la eterna incertidumbre acerca de quiénes somos y quiénes podemos ser.  Aún… eNvolucionar en medio del aprendizaje que supone vivir, incluso convivir, con quienes ya todo lo saben, con quienes siempre pretenden marcar el camino que solo a ellos conduce, a sus intereses, a sus gustos, a su poder.  Por tanto, en medio de la incomprensión si es necesario. Moverse en medio para explorar los extremos huyendo del binarismo, pero sumergiéndose en él, en sus síes y sus noes, en sus imposibilidades o, simplemente, tenerlo presente para tensionar sus extremos, usarlo para rebasar las “utilidades” de sus dicotomías, de sus sístoles y sus diástoles, para precaverse de las tiranías del ruido y del dogma, alejarse tanto del desvarío y la marginación absoluta como de las petrificaciones esencialistas.  Moverse en medio,  eNvolucionar;  sobre todo para dejarse afectar,  perturbar, por lo múltiple, lo diverso, pero jamás para fijar un punto medio ni para servir de mediación, sino persiguiendo la oportunidad de extremar el vaivén, la necesidad de la contingencia, la de experimentar las fugas tanto como la tensa polifonía de los compromisos —a veces férreos, otras volubles, a menudo contradictorios, casi siempre inmanejables—. En medio de las identidades que nunca consiguen identificarnos, y que no necesitamos. En medio, entre lo extremadamente íntimo y lo extremadamente público, fluctuando, tensando, yendo de un lado a otro. Entonces uno, una, siempre se siente por ahí en medio, transitando, o quizás siendo transitado, configurando un material de paso sobre el que circulan otras vidas, ideas, imágenes, sensaciones… acusando resbalones, aceleraciones, rozamientos o estancamientos, tanto con la propia e inexplicable intimidad como con los contextos públicos que nos acogen, nos rechazan o a los que resultamos indiferentes. Contradiciendo a McLuhan, ni el medio es el mensaje, ni el medio es el masaje: Nosotros somos el medio, el mensaje nos es desconocido.

En estas eNvoluciones, en este en medio… preciso e inexacto, extensamente inextenso, que se presentan en esta exposición en la galería Isabel Hurley, figuran obras “claras y distintas” generadas durante décadas que se muestran intercaladas y solapadas con obras muy recientes y otras inéditas o proyectos sin realizar, para ponerlo todo al servicio de lo que llamo “campos operativos” (composiciones dinámicas, contingentes, de ámbitos más amplios y perfiles mucho más borrosos que los de las obras que los van componiendo). El entrelazamiento de obras, sus superposiciones, los proyectos, los trayectos gráficos, etc., y el modo de montaje expositivo (con cierto aire escénico, multifocal, en ocasiones de carácter diagramático o de bloc de notas “iluminado” o de cuaderno de campo o de anómalo tableau vivant, configurado por numerosos audiovisuales, fotografías, documentos, grafos… ) desfigura a su vez la claridad y distinción de esas obras “primeras” hacia la producción de conjuntos de contornos menos precisos pero más amplios. Conjuntos que resultan pensables en términos de algún modo evolutivo; ‘eNvolutivo’ y con carácter teleonómico (como lo proponen en las ciencias de la vida —Monod o Lorenz, por ejemplo), como acción y construcción sobre la marcha, que parte de ‘condiciones iniciales’ ineludibles pero que transita y evoluciona sin destino final preciso: montaje jam session: siempre jugamos con lo que tenemos a mano (“adyacente posible” en palabras de Stuart Kauffman). Después de toda la precisión a nuestro alcance, incluso pertinente, en cada obra “clara y distinta”, jugamos con ellas, improvisamos procesos, más o menos discontinuos, porosos, no demasiado elegantes, comprometidos con un sentido general que va más allá de cualquier posibilidad de significado parcial… Parafraseando a Wittgenstein, jugando con su célebre frase, y refiriéndome a sus ulteriores juegos de lenguaje; porque no, no se trata de callar ante aquello de lo que no se puede hablar, sino que: De lo que no se puede hablar es mejor jugar.

eNvoluciones en medio…, permitiendo flujos hacia dentro y hacia fuera como una esponja (Ivars, El rizoma y la esponja, Ed. Melusina, 2018) que captura y que suelta, que sabe que no hay distinción real entre uno y otro elemento, entre el remanso de sus pliegues y el afuera turbulento de las inmensidades oceánicas: de un modo u otro, por todos lados circula el agua, imposible de retener, de capturar, su estancamiento la pudre. Frente a la captura continua, la suelta, o al menos la posibilidad de generar ritmos de captura y suelta. Algunos estamos cansados de las letanías de la captura, de su “exclusividad”, consumidos por sus demandas (arborescentes, de redes, de rizomas, todas máquinas de captura con distinto formato), estamos agotados de que nos pidan explicaciones acerca de por qué defraudamos unas expectativas que nunca fueron las nuestras.

Transitar por En medio…, eNvolucionar, es tratar de huir de posiciones fijas y de marcos configurados por obviedades y eslóganes de todo tipo (p. e. “menos es más”, “la obra funciona”, “arte y vida” o cosas por el estilo…) o determinaciones construidas para encarrilarlo todo generacionalmente, política o socialmente, de modo temático o formal, etc. Aunque hijos e hijas de nuestra época, algunos estamos desmotivados por el sistema arte (nunca nos motivó), a algunos/as nos sigue estimulando todo lo que no encaja en sus parámetros o en sus modas, o en la claridad y distinción que favorece demasiado los excesos de la intelección o del mercado. Desencajarse. En cierta manera nos sentimos desajustados, inadaptados por inadaptables, pero no como un acto de radicalismo ni de provocación (nos interesa tan poco la provocación en sí misma como las especializaciones y las disciplinas: la opinión, la contemplación, la originalidad, las pretendidas conceptualizaciones apenas informadas por ideas raquíticas… en el fondo todas decorativas, “narcisistas”, tan poco estimulantes como la mera ilustración de ideas ajenas que se pretenda “inteligente”). Al contrario, necesitamos conjugar también a lo ancho, a N, en un acto de libertad que trate de encontrar otros modos que no se correspondan con las necesidades del sistema (cada vez más viciado por los distintos gérmenes que anidan en agentes e instituciones, incluidas las propias patologías más o menos confesables que nosotros mismos necesitamos enfrentar), ni con fantasías de emancipación de cualquier índole que se vea sometida por directrices programáticas. Ni a favor ni en contra del sistema, simplemente andamos por aquí, merodeamos, pero no nos desautorizamos por subir a su escenario; para bailar podemos hacerlo sin pista de baile. No necesitamos programas ni códigos que generen un futuro conocido de antemano. No queremos un futuro predecible sino inconsciente (todo futuro real lo es, todo futuro jugado lo es); los algoritmos tampoco parece que nos vengan a ayudar demasiado en lo importante de la vida, más bien estrechan el futuro con simplificaciones del pasado, certidumbres pretenciosas y de muy poco calado. Las fugas comprometidas pueden seguir distintas trayectorias, elegir las más adecuadas en cada momento, en cada recodo del camino, en cada tirada de dados, es una tarea vital, la de fugarse de las propias fugas parciales hacia la fuga total ¿estamos mutando ya la especie de modo tan radical a como mutó al pasar de nómadas a sedentarios? ¿Hacia dónde nos dirigimos si no queremos ser teledirigidos? Una excelente tarea, artística en todos los sentidos, inconmensurable, pero también irrenunciable, y por la que se paga un precio del que tampoco hay que quejarse, nadie nos pidió asumir estos cometidos.

En fin, este personaje que se presta a las eNvoluciones, que habita por aquí en medio…, retratado varias veces a falta de modelos que se presten a figurar en sus laberintos, se me antoja un advenedizo —solo como advenedizos se nos revelan las diversas caras del mundo—, un animal intersticial, que emerge como el moho del fango, un exudado más que un destilado, una suerte de inútil transversal que apuesta fuerte por sus debilidades y por la intromisión inefectiva pero metaestable, por unas maneras de la evolución que no son las de ganar apuestas sino solo las de jugarlas, jugársela en algo que se podría llamar eNvolución;  evolución envolvente, siguiendo las líneas de evolución con sus desvíos mayores o menores, sus bifurcaciones o disrupciones, sus metamorfosis, etc. Dejarse llevar por la vida al mismo tiempo que la conducimos. Quizás reconocerse eNvolutivos, coeNvolutivos, sea una opción de vida, artística o no, dispuesta a reactivar todo aquello que no nos ha abandonado jamás, nuestro antiguo yo incluido, aunque a nosotros nos parezca ya obsoleto o periférico, y que, simplemente, por alguna razón no siempre razonable, damos por superado, más que por obsolescencia planificada por obsolescencia sobrevenida. Vamos a la contra de la obsolescencia: el cerebro no ha desechado ninguna de sus antiguas funciones, ahí siguen, disponibles, y la vida arrastra todas las formas de vida en un amplio conjunto de opciones siempre a disposición del porvenir, en esa multidireccionalidad y multitemporalidad estamos, y así devenimos intempestivos, extemporáneos, desplazándonos y girando, bailando como trompos lanzados por niños que juegan a ver qué pasa (¿Qué pasaría si…? Esa pregunta común al arte, al pensamiento, a la ciencia, a la propia vida… esa ‘pregunta motor’ de la acción que impide que nos detengamos y adocenemos en las simplificaciones o en los reduccionismos más o menos utilitaristas que aparentan proporcionarnos confort mientras nos someten a los infiernos de la indiferencia, de la muerte en vida. Y, por eso, y a pesar de todo, a pesar de las indecisiones y de los posibles desaciertos, seguir hacia adelante, en las profundidades de todo lo ancho, eNvolucionando, “en medio…” aún, quizás siempre…

Vistas de la Exposición

Obras

Actividad realizada con la ayuda del Ministerio de Cultura y Deporte