Marisa González

Exposiciones en la Galería

2023

Statement / Bio

Para mujeres artistas como Marisa González, que mostró un compromiso temprano con el movimiento feminista, son muchas las barreras ideológicas que han oscurecido el conocimiento de su obra:  la reticencia de los críticos masculinos -incluso de aquellos cercanos a la disidencia antifranquista- para considerar y valorar el trabajo de las mujeres, se ha sumado a la de la historia más establecida del arte español en reconocer la importancia de las perspectivas feministas en la creación artística española.

Es argumento recurrente el que la influencia del feminismo en el arte de nuestra país fue principalmente a partir de los años noventa, y producto de la importación tardía de contextos anglosajones. Los primeros trabajos de González contradicen estas ideas recibidas: no sólo es un ejemplo pionero del uso de las tecnologías de la comunicación en el campo del arte sino que estuvo está plenamente comprometida, como podemos darnos cuenta, con la ideología feminista y con los debates séales y políticos del momento. González no responde al tópico del supuesto aislamiento de los artistas españoles del tardofranquismo o a la supuesta falta de originalidad del arte español de los años 60 y 70.

Sus trabajos temprano son fruto de un diálogo con el arte americano, estableciendo un puente entre España y Estados Unidos. Su fuerza y ​​su energía son los de una luchadora incansable, y también la de una artista que vivió en primera persona uno de los ciclos de protesta, resistencia y desobediencia civil más turbulentos y apasionantes de la historia del siglo XX.

En 1967, tras completar su carrera musical en Bilbao, ciudad donde nace en 1943, se trasladó a Madrid para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Ya en estos primeros años como estudiante mostró la faceta combativa y activista que siempre la acompañaría. Como delegada estudiantil encabezó una serie de protestas a favor de la renovación del personal docente de esta Escuela, en exceso académico,  gracias al cual los estudiantes logran la incorporación de Eusebi Sempere, entre otros, a la facultad. Este profesor lleva a sus alumnos a visitar el recientemente inaugurado Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid (Centro de Cálculo) que fue pionero en el uso de nuevos tecnologías en el arte.

En 1971 Marisa González se traslada a Chicago en busca de nuevos horizontes, matriculándose en el Chicago Institute of Art, concretamente en el programa de máster Generative Systems (Sistemas Generativos), fundado en 1970 por la artista estadounidense Sonia Sheridan.

Este programa abrió toda una nueva línea de trabajo para la implementación de las entonces emergentes tecnologías de la comunicación en la creación artística. Sheridan convenció al centro para adquirir la primera fotocopiadora a color del mundo -3M Color-in-Color, Color in Color machine-, una máquina termofax y otros modelos de fotocopiadoras. Posteriormente el equipamiento se completó con faxes, ordenadores y herramientas para el procesamiento de imágenes digitales. Los alumnos de Sheridan podían explorar por sí mismos la creatividad

potencial de estas máquinas, dinámica muy diferente a la seguida por los que  experimentaban en el Centro de Cálculo de Madrid, donde los artistas tenían que hacer sus investigaciones a través de los ingenieros de programación, ya que la generación de imágenes se hacía usando tarjetas perforadas. De estas manera, fue en la Escuela del Art Institute de Chicago donde Marisa González definió claramente su lenguaje artístico. Junto a las cuestiones tecnológicas, aparecen ya la mayoría de las principales directrices de su trabajo desde entonces: la práctica no sólo de la serialización en el arte contemporáneo sino el interés por los mecanismos de producción industrial en masa; la generación y el flujo biológico, idea que fue la base del programa de Sistemas Generativos; su inspiración en la teoría del color y las ideas de unir creatividad, artesanía y tecnologías junto con la creencia en que el uso creativo de la tecnología es una poderosa palanca de cambio social, heredera de la pedagogía Bauhaus. Por último, su implicación definitiva y vehemente en la defensa de los derechos humanos, en particular los de las mujeres y los denuncia de los abusos cometidos contra ellas y contra los mas vulnerables.

En 1975 se traslada a Washington DC, donde obtuvo un BFA en la Corcoran School of Arts, siendo premiada como la mejor de su promoción. Es ahora cuando conoce a Mary Beth Edelson y profundiza en su compromisos y logros tecnológicos y de discurso. Además, tiene la oportunidad de asistir a encuentros históricos con bastantes de las artistas que fueron referentes del movimiento feminista de la segunda ola. Por último, vive en directo las movilizaciones ciudadanas contra la Guerra de Vietnam y los movimientos raciales.

González empleará la mayoría de esas máquinas en sus primeros trabajos, entre 1971 y 1973, “jugando” con las posibilidades de la fotocopiadora Color-in-Color de 3M; además, inicia la práctica de crear un conjunto de series fotográficas que sirvieron de base para el trabajo experimental realizado en Generative Systems.  En 1975 utiliza el Thermofax para finalizar la producción de otras series que mantienen una forma de trabajar que será central en su trayectoria: partir de una fotografía que actúa como matriz original a la que la artista regresa una y otra vez y que se transforma con el tiempo en una serie interminable de sutiles variaciones de elementos. Este procedimiento se puede poner en relación con su formación musical, como una suerte de fuga barroca basada en la reiteración de un melodía en diferentes tonalidades. Antes de regresar a España estuvo en contacto con un compañero de clase en el programa de Sheridan, John Dunn, que había inventado un nuevo software llamado Lumena, con el que  Marca González haría sus Foto Vídeo Computer Series.

Una vez de vuelta en Madrid continuará trabajando con las máquinas que se trae de Estados Unidos

 

Exposiciones institucionales

Bienal Arquitectura de Venecia, 2012

CCCB Colección Verkbund, Barcelona 2019

C3A, Intervención lumínica en la fachada. Córdoba, 2021-2022

CGAC, Registros domesticados, Santiago Compostela, 2016

MUSAC, Genealogías feministas, 2012

Palacio del Embarcadero, Piel y pulpa. Santander, 2022

TABACALERA, mADRID, 2016